lunes, 6 de julio de 2020

¿Internet: 1; Escuela: 0?


Luego de la lectura de la bibliografía a la que se hace referencia al final, se puede llegar a la conclusión que internet ofrece mejores  condiciones para la lectura y escritura,(…)el hipertexto y su género denominado narrativa digital (Gutiérrez, 2009) establecen una interacción con cada lector, donde promueve una lectura activa. En esta cultura, todo texto de forma potencial es ubicuo; dado que con la simple operación de almacenarlo en un servidor público de datos puede ser accedido por cualquier usuario de Internet, desde cualquier país y en cualquier tipo de pantalla, siendo ellas móviles o fija. (Bordginon, 2012, p.13)
Jesús Martín Barbero (2002), se refiere a una deslocalización y des-territorialización del saber, el que ya no se encuentra ni se adquiere en forma exclusiva en escuelas y bibliotecas sino que se crea, comparte, distribuye y circula en distintos ámbitos y entornos que tienen como soporte a las TIC.
 (….) El uso de la tecnología en las escuelas está realmente desfasado con el uso de la tecnología por los jóvenes fuera de la escuela. Un número creciente de jóvenes encuentra el uso de la tecnología en las escuelas limitado, aburrido e irrelevante -particularmente cuando se compara con las maneras en que pueden usar la tecnología en su tiempo libre. Llenar esta brecha -nueva “brecha digital”- entre la casa y la escuela requerirá una atención renovada, y menos superficial, a la cultura digital de los jóvenes. (Buckingham, 2010, p.2)
Pero también esa “brecha digital ya no se restringe al conjunto de ciudadanos que quedan excluidos del acceso a las TIC sino que también alcanza a los actores sociales que teniendo acceso a ellas no las utilizan ni las integran a sus actividades profesionales” (Cicala y Martinelli, 2012)
Como educadores, según afirma Buckingham (2012) debemos cuestionar el uso meramente instrumental de la tecnología, la idea de que la tecnología es simplemente una herramienta neutral para llevar información. Según afirma el autor, los estudiantes deben ser capaces de valorar y utilizar críticamente la información si van a transformarla en conocimientos. (p.5)
En tal sentido, Burbules y Callister expresan que las tecnologías constituyen “un territorio potencial de colaboración, un lugar en el que pueden desarrollarse actividades de enseñanza y aprendizaje. Estas colaboraciones son capaces de reunir a personas que jamás podrían interactuar cara a cara, o hacerlo de un modo distinto” (2006, p.19)
En tal sentido, el conocimiento referido a los rasgos, beneficios y significados pedagógicos y didácticos que devienen del uso de las TIC en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, aún es incipiente, casuístico, esporádico y no ha adquirido el nivel de relevancia como para ser comunicado y replicado en la comunidad educativa. (Cicala, Martinelli, p.13)
En palabras del profesor Bordignon (2012), “el desafío es entonces la formación docente”
Trabajo en un instituto de formación docente y la pandemia nos puso a prueba para formar docentes que puedan concretar sus  prácticas educativas en nuevos escenarios. Desde el profesorado de Química todos los años llevamos a cabo un proyecto de Hacer Ciencia, acercando la química a los estudiantes, profesores de escuelas secundarias y a la comunidad. Este año, debido a que no se podrá concretar el mismo de manera presencial, surgieron varias ideas en conjunto con los estudiantes para llevar a cabo ese proyecto de manera virtual, como por ejemplo, la creación de un muro digital (herramienta que aprendí a utilizar en la especialización),con recursos relacionadas con la enseñanza de la química en entornos virtuales  para que sea de utilidad para docentes, realización de experimentos en vivo por Instagram y videos con formato IGTV ya que los adolescentes tienen gran manejo de esta red social, infografías realizadas con herramientas digitales como Canva, formularios google indagando nociones de química, específicamente aquellas que involucran mensajes que circulan por whatsaap durante la pandemia con conceptos erróneos de química, entre otras.
Por ello, resulta imprescindible reflexionar y repensar la función docente, capacitarse, actualizar y enriquecer la formación y además reiverntarse, para volver atractivas nuestras clases y motivar a los estudiantes.

Referencias bibliográficas:
Buckingham, D. (2010).  LA EDUCACIÓN PARA LOS MEDIOS  EN LA ERA DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL. Instituto para la Educación, Universidad de Londres

Burbules N. y Callister T. (2001) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información. Editorial Granica

Cassany, D. & Hernández, D. (2012, enero-junio). ¿Internet: 1; Escuela: 0?. CPU-e, Revista de
Investigación Educativa, 14. Recuperado de http://www.uv.mx/cpue/num14/opinion/cassany_
hernandez_internet_1_escuela_0.html

Cicala, R y Martinelli, S. (2012) Unidad Temática N° 4. Inclusión Digital y Formación Docente. EMTIC. UNIPE. BS. As


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