Luego
de la lectura de la bibliografía a la que se hace referencia al final, se puede
llegar a la conclusión que internet ofrece mejores condiciones para la lectura y escritura,(…)el
hipertexto y su género denominado narrativa
digital (Gutiérrez, 2009) establecen una interacción con cada lector,
donde promueve una lectura activa. En esta cultura, todo texto de forma
potencial es ubicuo; dado que con la simple operación de almacenarlo en un
servidor público de datos puede ser accedido por cualquier usuario de Internet,
desde cualquier país y en cualquier tipo de pantalla, siendo ellas móviles o
fija. (Bordginon, 2012, p.13)
Jesús
Martín Barbero (2002), se refiere a una deslocalización y
des-territorialización del saber, el que ya no se encuentra ni se adquiere en
forma exclusiva en escuelas y bibliotecas sino que se crea, comparte,
distribuye y circula en distintos ámbitos y entornos que tienen como soporte a
las TIC.
(….) El uso de la
tecnología en las escuelas está realmente desfasado con el uso de la tecnología
por los jóvenes fuera de la escuela. Un número creciente de jóvenes encuentra
el uso de la tecnología en las escuelas limitado, aburrido e irrelevante
-particularmente cuando se compara con las maneras en que pueden usar la
tecnología en su tiempo libre. Llenar esta brecha -nueva “brecha digital”-
entre la casa y la escuela requerirá una atención renovada, y menos
superficial, a la cultura digital de los jóvenes. (Buckingham, 2010, p.2)
Pero también
esa “brecha digital ya no se restringe al conjunto de ciudadanos que quedan
excluidos del acceso a las TIC sino que también alcanza a los actores sociales
que teniendo acceso a ellas no las utilizan ni las integran a sus actividades
profesionales” (Cicala y Martinelli, 2012)
Como educadores, según afirma Buckingham (2012) debemos cuestionar el
uso meramente instrumental de la tecnología, la idea de que la tecnología es
simplemente una herramienta neutral para llevar información. Según afirma el autor, los estudiantes deben ser capaces de
valorar y utilizar críticamente la información si van a transformarla en conocimientos.
(p.5)
En tal sentido,
Burbules y Callister expresan que las tecnologías constituyen “un territorio potencial de colaboración, un
lugar en el que pueden desarrollarse actividades de enseñanza y aprendizaje.
Estas colaboraciones son capaces de reunir a personas que jamás podrían
interactuar cara a cara, o hacerlo de un modo distinto” (2006, p.19)
En tal sentido,
el conocimiento referido a los rasgos, beneficios y significados pedagógicos y
didácticos que devienen del uso de las TIC en los procesos de enseñanza y de
aprendizaje, aún es incipiente, casuístico, esporádico y no ha adquirido el
nivel de relevancia como para ser comunicado y replicado en la comunidad
educativa. (Cicala, Martinelli, p.13)
En palabras del profesor Bordignon (2012), “el desafío es entonces la
formación docente”
Trabajo en un instituto de formación docente y la pandemia nos puso a
prueba para formar docentes que puedan concretar sus prácticas educativas en nuevos escenarios. Desde el profesorado de Química todos los
años llevamos a cabo un proyecto de Hacer Ciencia, acercando la química a los
estudiantes, profesores de escuelas secundarias y a la comunidad. Este año,
debido a que no se podrá concretar el mismo de manera presencial, surgieron
varias ideas en conjunto con los estudiantes para llevar a cabo ese proyecto de
manera virtual, como por ejemplo, la creación de un muro digital (herramienta
que aprendí a utilizar en la especialización),con recursos relacionadas con la
enseñanza de la química en entornos virtuales para que sea de utilidad para docentes,
realización de experimentos en vivo por Instagram y videos con formato IGTV ya
que los adolescentes tienen gran manejo de esta red social, infografías
realizadas con herramientas digitales como Canva, formularios google indagando
nociones de química, específicamente aquellas que involucran mensajes que
circulan por whatsaap durante la pandemia con conceptos erróneos de química,
entre otras.
Por ello, resulta imprescindible reflexionar
y repensar la función docente, capacitarse, actualizar y enriquecer la
formación y además reiverntarse, para volver atractivas nuestras clases y
motivar a los estudiantes.
Referencias
bibliográficas:
Buckingham, D. (2010). LA EDUCACIÓN PARA LOS MEDIOS EN LA ERA DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL. Instituto para la Educación, Universidad de Londres
Burbules N. y Callister T. (2001) Educación: riesgos y
promesas de las nuevas tecnologías de la información. Editorial Granica
Cassany, D. &
Hernández, D. (2012, enero-junio). ¿Internet: 1; Escuela: 0?. CPU-e, Revista de
Investigación Educativa, 14. Recuperado de
http://www.uv.mx/cpue/num14/opinion/cassany_
hernandez_internet_1_escuela_0.html
Cicala, R y Martinelli, S. (2012) Unidad Temática N° 4.
Inclusión Digital y Formación Docente. EMTIC. UNIPE. BS. As
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